martes, 29 de diciembre de 2020

Capítulo 1.

Primer día de trabajo en la nueva oficina. No conocía a nadie y debo decir que iba con un poco de miedo ya que el día de la entrevista, a pesar de encajar perfectamente en el puesto y contratarme por ello, las sensaciones con el que seria mi jefe no fueron demasiado buenas. Incluso dudé si me iban a dar el puesto por esto.  Confesaré que me pareció un chico demasiado atractivo, pero para que mentir, un gilipollas. Sergio o el Sr. Gutierrez, era un chico que no tendría mas de 34-35 años, alto, moreno, con cuerpo musculado de gym, sus buenos ojos claros, pero que se cree que por ser el jefe de un departamento, vale mas que cualquier persona a su cargo. Estaba tremendamente bueno, pero no íbamos a congeniar demasiado, las personas como él no las soporto y por suerte o por desgracia, hay ciertas cosas en la vida que se me notan en la cara. Esta es una de ellas.

- Buenos días, soy Ariadna, me incorporo hoy al departamento contable. -le decía con una sonrisa a la persona de recepción.
- Buenos días Ariadna, soy Olivia. Encantada -decía mientras se acercaba a darme dos besos. -Espera un segundo aquí que voy a buscar al Sr. Gutierrez para que te acompañe a tu puesto y te presente al resto del equipo.
- Buenos días -decía Sergio con su amabilidad tan particular. -Acompáñame. Este será tu sitio -me indicaba para que pudiera dejar mis cosas. -Te presento a tus compañeros de departamento, son Iván, Daniel, Julia y Pablo. Ella es Ariadna. -y sin mas se fue a su despacho.
-Bienvenida Ariadna -me decían mis nuevos compañeros mientras se levantaban a saludarme. 

Me explicaron un poco como funcionaba todo, me entregaron mi cartera de clientes y comencé a trabajar siendo una mas de equipo. 

 

Hicimos los cinco una buena piña y el trabajo fluía sin ningún tipo de problema. Desayunábamos, comíamos y merendábamos juntos. Habitualmente sólo íbamos nosotros, Sergio nunca quería venir. De hecho, entre nosotros, entre Sergio y yo, cada día había mas mal rollo. Estábamos todo el día desafiándonos. Él queriendo quedar por encima mio a toda costa y yo peleándo todo. No iba a permitir que se creyese que era el rey de la empresa por ser un jefe de pacotilla. No negaré que también lo hacía porque me ponía muchísimo cuando se cabreaba conmigo.

- No puedo evitarlo, está tremendo -le decía a Julia mirando a Sergio. Desde mi puesto veía su despacho y le podía ver a la perfección. 
- Pero que dices Ari.. Es el jefe y medio subnormal.
- ¿Y qué pasa? Una cosa no quita la otra -y soltaba una carcajada que hizo que Sergio y media oficina lo escuchase así que tuvimos que dejar el cotilleo para mas tarde.

Julia y yo nos habíamos apuntado a gimnasio que había al lado de la oficina, por lo que había días que íbamos a la hora de comer y otros días cuando acabábamos la jornada.

Aquel día, Julia no pudo venir conmigo y fui yo sola. Pasé por los tornos sin fijarme en nadie, entré al vestuario, me cambie y salí con los cascos y la música a toda pastilla. No me enteraba de nada de lo que ocurría a mi alrededor.
 
Estaba metida en mi mundo, haciendo lo que podía hasta que alguien me quitó uno de los cascos.
 
- No te imaginas lo sexy que estás con esas mallas -me susurró al oído.
 
Cuando me giré para ver quien me había dado aquel susto de muerte casí me caigo de culo a darme cuenta que era Sergio, el Sr. Gutierrez, mi jefe. No me dio tiempo a decirle nada porque cuando quise reaccionar ya estaba haciendo ejercicio en otra máquina, pero eso si, sin quitarme el ojo de encima.
 
Cuando volví a la oficina y le conté a Julia la situación tan subrrealista que acababa de vivir, no salía de su asombro, pero al rato parecía que lo acababa de contarle me lo había inventado, volvían nuestros desafios.
 
 - Ariadna, ¿puedes venir a mi despacho? -me decía Sergio con un tono serio.  
- Por supuesto -me levantaba y mientras me acercaba al despacho pensaba si había liado o no alguna. -Dime. 
- Necesito que hoy te quedes un par de horas mas, tenemos que terminar el informe de los señores López para mañana a primera hora.
- Sergio, disculpa, pero ese cliente no es mio, y además, no me puedes avisar de esto diez minutos antes irnos.
- No te estoy preguntando si puedes, te estoy ordenando que te tienes que quedar. Yo decido quien es cliente de quien.
- Ese no es mi trabajo. No me voy a quedar. -nosotros y nuestros desafíos.
- Claro que es tu trabajo. Y esto es una orden. Si en 30 minutos no estás en mi despacho, atente a las consecuencias. -y sin mas se levantaba y dispuesto a salir de su despacho, se acercó a mi oído y me susurró -La mini falda te sienta fenomenal también.
 
Lo que me faltaba por escuchar. Por supuesto a las 18:00, recogí mis cosas y me fui a casa a pesar de las consecuencias que pudiese tener. Si quiere, que trabaje él, gilipollas, pensé.

Capítulo 1.

Primer día de trabajo en la nueva oficina. No conocía a nadie y debo decir que iba con un poco de miedo ya que el día de la entrevista, a pe...